jueves, 22 de noviembre de 2012

Pride & Prejudice, su bicentenario y coincidencias de la vida





Sí, para quienes no lo crean, Pride and Prejudice, está a punto de cumplir doscientos años. Un día 28 de enero en el año 1813, se publicó el libro más recordado de Jane Austen y conocido de la literatura inglesa. Su primer frase “It is a truth universally acknowledged, that a single man in possession of a good fortune, must be in want of a wife”es mundialmente reconocida también.  

No puedo describir la felicidad que esto conlleva para mí, tengo dos razones que comentaré a lo largo de esta entrada.

La primera tiene que ver con que soy fans de esta novela, es la primera que abrió mi mundo a las lecturas de otras épocas y autores, le tengo un especial afecto. Recuerdo que fue en el año 2008, que por una de esas casualidades tan gratas de la vida, pude ver la película que llamó poderosamente mi atención y de ahí no pare hasta leer la novela; y todo lo que encontraba relacionado con Jane Austen llamaba poderosamente atención; sus otros libros, secuelas, adaptaciones varias, dibujos y un sinfín de etcéteras.


Hace unos días llegó hasta mi correo una invitación de el Sitiode Jane (página web dedicada a la autora y administrada por dos hermanas, Almudena y Carmen); en cuyo contenido se hacía mención a un nuevo blog; cuyo único fin es el de homenajear la obra. En el blog, se han organizados una serie de actividades, las que sin duda he encontrado una maravilla y a las que pienso sumarme con prontitud. El blog está diseñado en español e inglés, así que quienes tengan amigos aficionados a Jane Austen que manejen una lengua distinta al castellano y saben de inglés no tendrán contratiempos para invitarlos a participar de esta celebración. También decía que apoyarían difundiendo cualquier iniciativa que se tuviera al respecto, así que si tienen alguna idea, preséntenselas a estas damitas.

Desde un tiempo a esta parte venía ideando varias formas de celebrar tan magno acontecimiento, y, coincidentemente, llega esta invitación que de alguna manera las canalizó un poco más.

Mi felicidad es doble; y a que no adivinan el porqué... Bueno, ya que no soy tan mala como alguno piensan, les contaré la segunda razón para tanta felicidad; mientras averiguaba sobre la autora, de eso ya un  tiempo, me encontré con una noticia que casi me quita el aliento y cuan dama de la época hubiera necesitado de algún brazo fuerte y decidido que no me dejara caer (el de Mr. Darcy, hubiera estado perfecto), si es que no hubiera estado sentada. Me extendí mucho en explicaciones, pero acá va la noticia, es que la fecha de publicación, más bien el día, 28 de enero, coincide gratamente con mi cumpleaños. ¡Qué les parece! Cada vez que he cumplido años algo importante iba sumando añitos conmigo o al revés, no sabría decirlo a ciencia cierta, aunque ningún cuestionamiento, tan propio en mí,  ha podido quitar la felicidad que produce este suceso.


Para más adelante pensaba realizar un concurso y hacer varias cosas durante el 2013 dedicadas a la novela, pero sucede que aún están en etapa de planeación; ya cuando tenga todo perfectamente organizado les contaré de qué se tratan y me pueden dar sus opiniones.

Volviendo de lleno al tema de Orgullo & Prejuicio y de la organización referida a sus doscientos años, les dejo el blog con el enlace para que por ustedes mismos puedan ver de qué se trata y sumarse si así lo desean.


Recuerden que la unión hace la fuerza y sería genial saber que participará un millar de personas (que exagerada que estoy el día de hoy), pero quien sabe y quizá todo se transforma en una agradable realidad.

Ahora sí que me despido; sintiendo tanta felicidad que no sé si supe describir de manera correcta todos los sucesos, pero ustedes sabrán comprender a esta dama  que por la emoción aún no sale de su asombro.


viernes, 2 de noviembre de 2012

A cruzar los dedos, una novela está en juego



La semana pasada me encontré con la sorpresa que el Club de los Pololos estaba sorteando un ejemplar del libro "Ecos del destino" de Miranda Kellaway; de manera muy original Wendy nos dio el anuncio de este sorteo por medio de su blog. Así que teniendo tiempo me arriesgué y comuniqué mi intención de participar, pero no es hasta hoy que puedo concretar mi participación en él, aunque el requisito es solo colgar el banner direccionandolo hasta la entrada del blog "Un viaje al país de wen", donde es anunciado, he querido realizar una entrada para comunicarlo y, claro dejar el banner para poder participar.  

Esta demás decirles que tengo mis dedos cruzados, porque esto si que es cuestión de suerte; y quien sabe, tal vez, quizá, en una de esas...tengo suerte y gano el ejemplar de la primera novela de Miranda.

Un beso, y suerte a las participantes. 

lunes, 24 de septiembre de 2012

Sonetos... John Keats


La semana pasada, en una entrada sobre John Keats, mencioné que haría una especial con su trabajo; pues bien, tras mucho pensar y decidir cuál de todos ellos dejaría, hice una selección de cinco. De manera muy particular disfrute de ellos, espero que ustedes también lo hagan. 

Y como se darán cuenta no pude resistir la tentación de añadirle imágenes, creo que representan en algo cada soneto.



PARA…

Si fuera un hombre apuesto mis suspiros tendrían
su eco en esas conchas de marfil, tus oídos,
y hallarían tu amable corazón: de esta forma
la pasión me armaría en mi empeño. Pero ¡ay!,
no soy un caballero que mata a su enemigo;
en mi pecho orgulloso no brilla la coraza;
ni soy feliz pastor del valle cuyos labios
temblaran ante alguna mirada de doncella.
Pero tengo que amarte y que llamarte dulce,
más dulce que la miel de rosas de Hibla
cuando están impregnadas de un rocío embriagante.
Probaré ese rocío, porque me favorece:
cuando la luna muestre su rostro macilento
cogeré algunas gotas con conjuros y hechizos.



A GEORGIANA AUGUSTA WYLIE

Ninfa de la sonrisa hacia abajo y la mirada
esquiva, ¿en qué momentos tan divinos del día
eres más fascinante? ¿Cuándo vas descarriada
entre los laberintos de la expresión más dulce,
o cuándo vas paseando tranquilamente en trance
de pensamiento sobrio? ¿O cuándo te apresuras,
desaliñada, a ver la luz de la mañana,
y eximes a las flores en tu intrincada danza?
Quizá cuando tus labios de rubí se separan
dulcemente y se quedan así mientras escuchas.
Pero fuiste educada para agradar del todo,
por eso no distingo cuál es tu mejor temple.
Y diré de igual forma qué Gracia es la que baila
Frente a Apolo mejor que todas las demás.

Nota: Soneto probablemente escrito de parte de su hermano George para la mujer de éste.



LAS ESTACIONES HUMANAS

Cuatro estaciones colman la dimensión del año;
cuatro estaciones obran en la mente del hombre:
su intensa primavera, cuando la fantasía
recoge en su amplio seno todo lo que es belleza;
su verano, en que gusta rumear plácidamente
ideas juveniles como alimento dulce
de primavera, y estos ensueños le aproximan
lo más cerca del cielo; tranquilas ensenadas
tiene el alma en su otoño, cuando, desocupado,
cierra el hombre sus alas, contento ante la vista
de las brumas, y deja pasar inadvertidas
las cosas bellas como cuando fluye un arroyo
junto a su puerta. Y tiene su invierno deformado,
pues su naturaleza mortal así lo exige.  



PARA—*

El mar del tiempo ha estado cinco años en reflujo
y ha arrastrado a la arena con su lento vaivén
desde que me enredó tu hermosa telaraña
y me atrapó cuando tu mano desenguantaba.
Y sin embrago nunca miro el cielo nocturno
sin ver en la memoria el brillo de tus ojos;
no puedo contemplar el color de la rosa
sin que hacia tu mejilla remonte mi alma el vuelo;
no puedo contemplar ningún brote de flores
sin que mi oído amable, prendado de tus labios
y atento a algún sonido de amor, sus maravillas
devore en un sentido negativo: tú eclipsas
toda felicidad con dulce remembranza;
y aflicción les procuras a mis goces queridos.



CUANDO SIENTO EL TEMOR DE QUE MI VIDA ACABE

Cuando siento el temor de que mi vida acabe
sin que mi pluma espigue mi fecundo cerebro,
sin que pilas de libros con caracteres guarden,
como ricos graneros, el grano madurado;
cuando observo en el rostro de la noche estrellada
vastos, nublados símbolos de romance sublime,
y pienso que no pueda vivir para rastrear
sus sombras con las manos mágicas del destino;
y cuando siento, hermosa criatura de un instante,
que ya nunca podré volver a ver tu imagen,
ni disfrutar tampoco del poderío idílico
del amor instintivo; entonces, en la orilla
del ancho mundo quedo solitario, y medito
hasta que amor y gloria naufragan en la nada.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Una historia en conjunto: Las hermanas Brontë

Retrato de las hermnas Brontë realizado por Branwell, su hermano en 1834


Charlotte nació el 21 de abril de 1816, en Thornton, Yorkshire. Tras la muerte de su madre es enviada junto a Emily al colegio Clergy Daughters, en Cowan Bridge, en 1824; lugar donde se encontraban además sus hermanas mayores María y Elizabeth, quienes murieron en 1825, al contraer tuberculosis por las pésimas condiciones en que se encontraba el colegio. En este modelo se inspiró para describir el siniestro internado de Lowood que encontramos en su novela Jane Eyre.

 Emily nació el 30 de julio de 1818, en Thornton, Yorkshire. Poseedora de un fuerte temperamento, y un carácter reservado y huraño, Emily se hizo cargo de administrar la casa de su familia tras la muerte de su tía, en  1842.

Anne nació el 17 de enero de 1817, fue la menor de los Brontë, su tía tuvo especial cuidado con ella; fue educada en familia por su padre y su tía hasta que a la edad de quince años ingresó a la escuela de Roe Head, lugar donde Charlotte era maestra.

La familia Brontë, se formó de la unión de Patrick Brontë con María Branwell; sus hijos fueron bautizados con los nombres de María, Elizabeth, Charlotte, Branwell, Emily y Anne. En 1821, se trasladaron a vivir desde Thornton a Haworth, en Yorkshire, Inglaterra lugar donde su padre  fue nombrado rector de la iglesia del lugar.

La madre muere en 1821, el 21 de septiembre;  tras los fallidos intentos por el padre de encontrar una esposa y madre para sus hijos la hermana de ésta, Elizabeth Branwell, se hace cargo, muy a su pesar, del cuidado de la familia. El trasladarse de Penzance hasta Haworth significó para ella abandonar las dos cosas en las que su vida se centraba: su amor a la vida social y a la religión metodista.

Se rehusó a hacerse cargo de la educación de las niñas, por lo que solo aceptó enseñarles conocimientos básicos de escritura y a coser. Patrick Brontë se vio obligado a encargarse de la educación de sus hijos, decidió por lo tanto enviar a María y Elizabeth, sus hijas mayores, a Cowan Bridge, internado pensado para las hijas de los clérigos, fue allí donde en 1824 envió también a Charlotte y Emily, quienes fueron retiradas más tarde al estallar una epidemia de tuberculosis; la que cobro la vida de las dos hijas las mayores de los Brontë. En este tiempo el único hijo varón, Branwell, asistió también a un colegio.

Tras las penosas circunstancias el padre decide educar de manera personal a sus hijos, fue así como durante cinco años y medio les impartió clases de lengua, historia, geografía y aritmética.

Para entretenerse los Brontë crearon un mundo de fantasia donde el sistema político, militar, judicial y social se hacían presentes; estos aspectos  reflejaban los de cualquier cuidad o país. De este juego surgieron sus primeras historias infantiles de los “Young Men”; también crearon una revista a imitación de una popular de la época (B!ackwood Magazine), en la que escribían e ilustraban encuadernándola a pequeña escala. Al tiempo estos juegos dieron pasos a la creación del mundo imaginario de Angria que se atribuyen principalmente a Charlotte y a Branwell, a pesar que los cuatro participaron en la creación de estos trabajos.

Charlotte, al ser la mayor de los cuatro y poseer un carácter autoritario, siempre organizó todos los entretenimientos para sus tiempos de ocio. Sin embargo, la situación cambió cuando ella es enviada a la edad de quince años al internado de Roe Head. Emily, quien siempre fue más cercana a Charlotte se unió a Anne; esta alianza dejó al margen a Brawnell. Del tiempo que se dedicaron a disfrutar de la naturaleza que rodeaba los páramos cercanos a la casa parroquial las hermanas crearon un nuevo mundo imaginario: el de Gondal y Gaaldine. A este mundo lo habitaron reyes, amantes, proscritos y fugitivos como por ejemplo: Lady Geralda, Olivia Vernon, Alexandrina Zenobia o Alexander Hybernia.

A su regreso de la escuela, Charlotte se dedicó a enseñarle a sus hermanas lo aprendido; posteriormente en 1835, Charlotte recibe la oferta para ser maestra de su antigua escuela y le es permitido llevar a una de sus hermanas, decidió por lo tanto llevar a Emily, a quien le correspondía por edad gozar del privilegio; sin embargo la quinta hija de la familia no logra adaptarse a la vida de la escuela y Anne tomó su puesto; iniciando así su educación un año antes de lo previsto.

Anne, consciente de que su futuro dependía de lo que aprendiera en Roe Head decidió aguantar, a pesar, que su permanencia en el lugar no fue fácil; aprendió música, canto, dibujo, francés, latín, alemán, historia, lengua, aritmética y geografía. No encontró apoyo en su hermana Charlotte, ya que ésta se pasaba por una crisis que le generó el estar dedicando su tiempo a enseñar, actividad que no era de su agrado, y no a escribir como era su fuerte deseo. En 1837, las dos hermanas regresaron a casa por solicitud de su padre al saber que Anne, su hija menor, había contraído un resfriado que se complicó más tarde.

En 1839, tras la insistencia de Anne por contribuir a la economía familiar  y convencida que su estancia en Roe Head había contribuido no solo a su formación académicamente sino que a la formación de su carácter y desarrollado su capacidad de resistencia, le es permitido trabajar como institutriz. Llegó en abril a la casa de Blake Hall perteneciente a la familia Ingham; donde se hizo cargo de educar a los dos mayores, a pesar de la ingobernabilidad de los pequeños y la indulgencia de los padres por sus acciones, Anne decidió permanecer allí; finalmente tras nueve meses de trabajo fue despedida a finales de ese mismo año. Nada de lo sucedido con la familia citada desmotivó  a Anne, quien consiguió un nuevo trabajo como institutriz en Thorp Geen, casa de la familia Robinson.  

Charlotte y Emily, viajaron a Bruselas en 1842; acompañadas de su padre llegaron en febrero hasta la escuela de Monsieur y Madame Heger, lugar donde esperaban mejorar su francés. Más tarde les he propuesto trabajar en el internado a cambio de quedarse de manera gratuita, ellas aceptaron y Charlotte comenzó a dar clases de inglés; mientras que Emily,  dio clases de música.

La muerte de su tía Elizabeth, llevó a todas las hermanas Brontë a retornar de sus labores fuera de casa, fue bajo esas circunstancias que Emily decidió quedarse para administrar la casa de su familia; Anne, por su parte regresó a casa de los Robinson con la intención de conseguir un puesto para su hermano Branwell, quien finalmente es aceptado como tutor del hijo de la familia y; Charlotte retornó a ocupar su puesto en el internado de Bruselas.

Durante la estancia de dos años y medio en casa de la familia Robinson, Branwell, se enamoró de Mrs. Robinson, y aunque no existen pruebas de que se hicieran amantes la situación para Anne se hizo insostenible, retornando a su casa en Haworth hacia mitad del año 1845. Tras el escándalo que significó esto para ambas familias e incapaz de soportar el rechazo de Mrs. Robinson, Branwell se entregó por completo a la bebida y al opio sin posibilidad de enmienda; para toda la familia la situación del único hijo varón se convirtió en su cruz; especialmente para Emily, quien a pesar de su carácter atendió a su hermano con paciencia y abnegación.   

Tras el hallazgo, por parte de Charlotte, de uno de los cuadernos en los que Emily se había dedicado a escribir y recopilar poemas propios, Anne le presenta uno con poemas de su autoría, por lo que Charlotte decidió preparar un pequeño volumen con una selección de poesía de las tres: veintiún poemas de Emily, que son considerados los mejores, otros de Anne y diecinueve de Charlotte, que se consideran como los menos atractivos; recordemos que ella desarrolla un trabajo magistral en lo narrativo. Esta publicación se realizó bajo los nombres de Currer Bell (Chalotte), Ellis Bell (Emily) y Acton Bell (Anne), se publicó en 1846 su primer libro titulado “Poemas”; del que se vendieron muy pocos ejemplares (en algunos escritos he leído dos y en otros tres), hecho que no desanimó para nada a las tres hermanas. El trabajo de Emily en esta recopilación es sobresaliente. Hoy, es considerada una de las mejores poetisas de su época, y admirada por su originalidad, su lírica y sus imaginativas referencias personales.

Más tarde enviaron a seis distintas editoriales tres de sus novelas: “Agnes Grey”, “Cumbres borrascosas” y “El profesor” correspondientes a Anne, Emily y Charlotte respectivamente; las dos primeras fueron aceptadas por Thomas Cautley Newby, edición para la cual debieron invertir cincuenta libras, mas la de Charlotte fue rechazada. Ella siguió buscando una editorial para su novela, pero un editor de la compañía Smith, Elder & Co. la invitó a presentar una novela de mayor extensión que le permitiera ser publicada en tres tomos. Dada la casualidad que Charlotte había terminado recientemente su novela Jane Eyre la envió y fue aceptada de inmediato, incluso fue publicada primero que la de sus hermanas.


Con el éxito y aceptación de Jane Eyre apareció una segunda edición de la novela, Newby, quiso aprovechar la ocasión y decidió publicar precipitadamente las novelas de Emily y Anne; resultado de este apuro fueron las no inclusiones de las correcciones, por lo que la publicación de las obras estuvo plagada de errores de ortografía y puntuación.


En 1847, comenzaron a aparecer sus novelas bajo los mismos seudónimos con los publicaran el libro de poemas; lo hizo primero, Jane Eyre, de Charlotte. Jane Eyre tuvo un éxito inmediato, a su vez escandalizó en su época por la manera directa que tiene al abordar las pasiones de su protagonista. Luego le siguió “Agnes Grey” de Anne que encuentra, también, una buena recepción en el publico y “Cumbres borrascosas” de Emily, esta última fue duramente criticada por lo novedoso de escribir las pasiones humanas sin ningún recato.


Tras la muerte de Branwell, en 1848, la salud de Emily, quien arrastraba un resfrío desde esa fecha empeoró al negarse a recibir algún tipo de medicación, la tuberculosis terminó por extinguir su vida el 19 de diciembre de 1848. Su cuerpo encontró descanso en la Iglesia de San Miguel de Todos los Santos en Haworth, West Yorkshire, Inglaterra.

Anne, a un año de la publicación de su segunda novela “La inquilina de Wildfell Hall” que apareció en 1848, murió siendo una nueva víctima de la tuberculosis el 28 de mayo de 1849, en Scarborough, un bello lugar costero al que ella insistió ir para que aportase a su recuperación, su estancia fue muy breve ya que murió a los pocos días de llegar, finalmente es en Scarborough donde su cuerpo descansa.

Charlotte, como única sobreviviente de las hermanas Brontë se quedó al cuidado de su padre y dedicando su tiempo a la literatura, aunque a su tiempo la fama le hace salir al mundo exterior como una escritora respetada, en este período sus editores le propusieron publicar nuevamente las obras de ella y sus hermanas; Charlotte trabajó en ello, pero se opuso a una edición de la última novela de Anne, “La inquilina de Wildfell Hall”, por considerar que el personaje de Arthur Hantingdon se asemejaba demasiado al carácter y la vida de su hermano Branwell; también, es en este proceso donde conoce a Elizabeth Gaskell, de quien se hizo amiga, mantuvo correspondencia y visitó su casa en Manchester.

Publicó "Shirley", en 1849, en la que aborda el impacto de la revolución industrial en su Yorkshire natal, y "Vilette", en 1853, en esta novela recuperó como argumento su experiencia en el internado de Bruselas, que la marcó para toda la vida. “El profesor” se publicó tiempo después de su muerte, en 1857.

En 1854, Charlotte se casó con el reverendo Arthur Bell Nicholls, suplente de su padre en la parroquia, el cuarto hombre que le propuso matrimonio, pero pocos meses después Charlotte, estando embarazada también enfermó y murió de tuberculosis el 31 de marzo de 1855.

Mi curiosidad con las obras de Charlotte Brontë, nació luego de haber visto la miniserie Jane Eyre; cuyos protagonistas, Mr. Rochester y Jane Eyre, fueron llevados a la pantalla chica por Toby Stephens y Ruth Wilson, respectivamente y que la  BBC en 2007 transmitió.

Bien, así las cosas, me enteré que se basaba en una novela por lo que me decidí a buscarla y leerla, confieso que me encantó más al conocer la historia contada en primera persona por la propia Jane Eyre.

Más tarde, supe que la familia Brontë había sido una familia dedicada a la literatura. Tres de sus integrantes Charlotte, Emily y Anne poseían algunas obras publicadas, me decidí entonces a buscarlas. “Agnes Grey” me encantó desde el principio, no supe muy bien el porqué, aunque ahora que lo pienso me identifico con su manera de escribir. Quise leer “Cumbres borrascosas”, de Emily, pero abandoné la lectura al tiempo que avanzaba en sus páginas, ese es un reto de los que aún no me he atrevido a sortear, últimamente he encontrado uno que otro de sus poemas traducidos al español y vaya que me han gustado.

Para mi cumpleaños, en enero, mi hermana me regaló la segunda de las novelas de Anne Brontë: “La inquilina de Wildfell Hall”, la leí y disfruté al tiempo que me indignaba con las actitudes de Mr. Hantingdon hacia su esposa; tanto en su vida de casados como luego al retorno de Helen para cuidar de él y me entristecía al suponer que la relación que presentaba en la primera parte del libro por Gilbert Markham no terminaría para nada bien.

Será en otra ocasión donde trataré en profundidad las obras de las hermanas más talentosas de la historia de la literatura inglesa, ese comentario ha surgido solo de mi creciente admiración por sus trabajos.


Despidiendo la Semana British

 
A los estimados lectores, que me han acompañado esta semana en el blog:

 
La Semana British ha llegado a su fin, el balance para mí ha sido positivo. Aprendí mucho sobre los escritores que tuvieron cabida en las entradas y descubrí algunos datos de interés. De la misma manera he podido conocer otros blogs que durante esta semana entregaron su aporte al conocimiento de la “Cultura British”. Todas las entradas que pude ver en los blogs generaron un interés de mi parte hacia ellos, en algunos ya soy seguidora, y en los que me faltan ya llegaré a tener un poquito de tiempo extra para echar un vistazo y obviamente seguirles.

Quiero agradecer de manera especial a Carmen por la buena iniciativa que tuvo al proponer esta semana. ¿Existirá una segunda versión?, espero que sí.

Otro tema que deseo tratar, es el de la tardanza de la aparición de esta entrada; confieso que cuando hoy me desperté para corregirla y publicarla quedé en shock al descubrir que no era para nada de mi agrado, pensé: ¡Por Dios, qué mal lo he hecho! Razón por la cual, confundida y enojada conmigo misma, decidí darle un vuelco con varias ideas que venían rondando mi cabeza durante la semana. Comencé a buscar un artículo, cuyo contenido leí un tiempo atrás y del que había olvidado por completo su existencia y su nombre, para encontrar datos más certeros sobre las hermanas Brontë. Sabía que mi idea de que algo iba mal no era del todo errónea; al encontrarlo supe que todas mis dudas y resquemores eran ciertos.

Comencé a trabajar nuevamente un poco atareada en casa sucede que está semana, en Chile, estamos de fiesta celebrando una nueva conmemoración de vida independiente y a mí me tocó cocinar—, y fue hasta la tarde que mis labores me liberaron para escribir.

Ustedes se preguntarán ¿para qué tanta explicación?, la respuesta es simple: “Les ofrezco una disculpa”, espero la acepten.

"La zamacueca", de Manuel Antonio Caro

Sin más me despido, esperando que todos se encuentren muy bien y tengan un excelente inicio de semana, por mi parte me dispongo a disfrutar con muchas lecturas y algunas ideas que tengo para escribir con las vacaciones que han traído para mí esta nueva semana, de la que también espero pasen pronto los días en que el olor que produce la carne en la parrilla deje de incentivar mi sentido del olfato, porque claro está que no me gusta comer carne, pero existen momentos en los que no deja de hacerse agua mi boca. Espero salir invicta.