miércoles, 12 de septiembre de 2012

Thomas Hardy




Thomas Hardy, novelista y poeta inglés que  nació el 2 de junio de 1840, en Higher Bockhampton, Stinsford. Hijo de Thomas Hardy y Jemima Hand; su madre, mujer cultivada, lo incentivó en la lectura. Asistió  a la escuela local de Bockhampton durante los años 1848 y 1856, donde aprendió latín, alemán y francés.

Comenzó a los dieciséis años, en 1856, a trabajar como aprendiz del arquitecto y restaurador local de Dorchester, John Hicks, durante el tiempo que permaneció bajo las órdenes de Hicks, hasta 1861, estudió las grandes tragedias griegas con Horace Moule. Tras leer “El origen de las especies” de Charles Darwin, escribió en 1859 su primer poe,ma “Domicilium”. 

Instalado en Londres como ayudante de del arquitecto eclesiástico Arthur Blomfield, que se especializaba en restauraciones de iglesias y construcción de otras iglesias de estilo neogótico, asistió al teatro y visitó con frecuencia la National Gallery; además, leyó a Herbert Spencer, John Stuart Mill y los poemas románticos y post-románticos Shelley, Scott, Browning y Swinburne. En 1865 publicó un artículo titulado “How I Built Myself a House” (Cómo me construí mi propia casa) y, aunque también envió varios poemas a los periódicos de la época éstos fueron rechazados.

Comenzó en el año 1867, tras su regreso a Dorchester para trabajar con su antiguo maestro, su primera novela “The Poor Man and the Lady” (“El Pobre y la Dama”), la que actualmente se encuentra perdida. Se dice que durante ese año pudo haber mantenido una relación con su prima Tryphena Sparks, en quien encontró inspiración para algunos de sus personajes.

Trabajando para un sucesor de Hicks, en 1870 se trasladó a St. Juliot, en Cornualles, para planear la restauración de una iglesia; lugar donde conoció a Emma Lavinia Gifford, cuñada del párroco y su futura esposa.


Desde 1871 comenzó a publicar sus novelas; la primera de ellas fue “Remedios desesperados”, continuó en 1872 con “Bajo el árbol del bosque”, en 1873 les siguió “Un par de ojos azules”, presentó en 1874 su novela “Lejos del mundanal ruido” la que tras haber aparecido previamente en entregas a un periódico, tuvo gran éxito.

Apoyado e incentivado por su esposa Emma, con quien contrajo matrimonio en 1874, abandonó la arquitectura para dedicarse por completo a la literatura.

En 1876, apareció  “The Hand of Ethelberta”; y en 1878, “El regreso del nativo”. Su amistad con Leslie Stephen, le permitió a Hardy acceder a los cenáculos literarios de la capital; es preciso mencionar, que en este período su reputación como novelista, también, contribuyó a ese acercamiento.  

 
En 1880 publicó “The Trumpet- Major”; y mientras, ese año padeció de una enfermedad que le mantuvo en reposo por seis meses, escribió “The Laodicean” que apareció publicada en el año 1881.

Durante la década de 1880 el escritor disfrutó de su prestigio y éxito económico; en Londres conoció a Matthew Arnol, Henry James (como disfrute de “La otra vuelta de tuerca”), Tennyson y Robert Browning.

“El alcalde de Casterbridge” apareció en el año 1886, y al año siguiente “Los habitantes del bosque”. Se publicó, en 1888, su primera colección de cuentos cortos; la que reunió títulos como: “Los tres desconocidos” o “La duquesa de Hamptonshire”.



“Tess de D`Urberville” apareció en 1891; así como “Un grupo de nobles damas” que se publicó ese mismo año. “Jude el Oscuro” se publicó en 1895, con la que tras obtener duras criticas, por considerarse inmoral, decidió no volver a escribir novelas; sin embargo, en 1897 publicó su última novela “La bienamada”, que había escrito varios años atrás.   



Thomas Hardy, retomó la poesía que abandonó en su juventud. En 1898 apareció “Poemas de Wessex” y “Poemas del pasado y del presente”, que escribió con anterioridad a esa fecha. Dinastías, su drama épico, irrepresentable, que consta de diecinueve actos y ciento treinta escenas relata la lucha de Inglaterra contra Napoleón, apareció como sigue: Dinastías I, en 1904; Dinastías II, en 1906 y; Dinastías III, en 1908. “Risas del tiempo” apareció en 1909.

En 1912, su esposa muere repentinamente; tras este hecho, Thomas Hardy, emprende un viaje sentimental a St. Juliot, lugar donde había conocido a su esposa, y a Plymount donde ella había nacido. Y escribió su historia de amor en “Lo que queda de una vieja llama”; considerado uno de sus mejores libros poéticos.

En febrero de 1914, contrajo nupcias por segunda vez con Florence Emily Dugdale. Con anterioridad a esa fecha, en 1913, recibió el “Doctorado Honoris Causa” de la Universidad de Cambridge; mismo Doctorado que la Universidad de Oxford le entregó en 1920.

Otras obras de Hardy son: “Sátiras de circunstancias” en 1914, “Momentos de visión” en 1917, “Poemas líricos” en 1922, “Fantasías humanas” en 1925 y finalmente en 1928 apareció “Palabras en invierno”. También entre ellas se encuentra “The famous Tragedy of the Queen of Cornwall”, obra de teatro escrita en verso.

La obra de Hardy, tanto narrativa como lírica, estuvo marcada, principalmente, por la ideología materialista, naturalista y pesimista.  Sus personajes luchan contra su destino hostil, que no importando lo que hagan los vuelve al curso que está determinado para ellos. La selección natural  y social así como la filosofía pesimista tomó una importancia significativa en sus obras (influenciado por las obras de Charles Darwin, Herbert Spencer y Arthur Schopenhauer). Sin embargo, el destino de sus personajes se altera en una suerte breve y momentánea para mostrarles más tarde que su voluntad es vencida implacablemente.

La acción de todas sus novelas desarrolla en el campo inglés, en una región bautizada por el novelista como Wessex y que es en realidad su Dorset. Cada ciudad de Wessex tiene su equivalencia real en la toponimia de Dorset; así, Oxford recibe en las novelas de Hardy el simbólico nombre de Christminster. En este mundo se producen todos los acontecimientos de sus obras, si bien la obra de Hardy desborda todo posible costumbrismo en tanto que ese paisaje resulta simbólico de un pensamiento muy definido. Utiliza el dialecto de Dorset como ejemplo de inglés antiguo y noble en trance de desaparición por el destino de la modernidad.

Thomas Hardy, murió el 11 de enero de 1928; su cuerpo encontró descanso en el “Poets Corner” (Rincón de los Poetas) en la Abadía de Westminster, mas su corazón descansa en la tumba de su primera esposa, en Stinsford.
Les dejo los tres poemas que pude encontrar en español.

El gamo ante la casa solitaria

Afuera, en las tinieblas, alguien mira
a través del cristal de la ventana
desde la blanca sábana aterida.
Afuera, en las tinieblas alguien mira
cómo, en vela, aguardamos la mañana
junto a la lumbre de la chimenea.
 No alcanzamos a ver esos dos ojos
que nos contemplan desde la intemperie
y reproducen los destellos rojos
del fuego. No advertimos esos ojos,
ojos maravillados, rutilantes,
y sus pasos furtivos, vacilantes.



El acantilado de Beeny

Oh, el zafiro y el ópalo de este errante mar de occidente,
y una mujer en lo alto con el cabello al viento cabalga sonriente,
la mujer que amé tanto y que me amó fielmente.

 A nuestros pies el rugido continuo y las lejanas olas de la mar
semejaban un cielo inferior, engolfado en su propio palpitar,
mientras reíamos alegres en aquel mes de marzo que no podré olvidar.

 Una pequeña nube nos ocultó, y brotó una lluvia irisada,
y se tiñó el Atlántico de una imprecisa y leve pincelada,
luego salió de nuevo el sol y de un tono purpúreo quedó la mar bañada.
 En su profunda y abisal belleza aún el viejo Beeny ocupa bajo el cielo su lugar,
pero ella y yo el próximo mes de marzo no volveremos allí de nuevo a pasear,
ni las dulces palabras que dijimos se volverán a escuchar.
 
Pues aunque todavía la abisal belleza se alza en aquella agreste ribera de occidente,
la mujer, a la que el pony llevaba a paso de andadura está ahora ausente,
ya no sabe de Beeny ni le importa y no volverá a reír jamás alegremente.



Después


 Cuando el Presente cierre sus puertas tras mi paso
y, cual recién hilada seda, las tiernas rosas
de mayo acune el viento, ¿dirá el vecino acaso:
“Era de los que suelen apreciar estas cosas”?

 Si es al ocaso y cruza sobre el denso follaje,
como en un parpadeo, un halcón por la umbría
y se posa en la zarza que el viento arquease,
pensará quien lo vea: “También él lo vería”

 Si en la noche oscura y tibia, de insectos poblada,
cuando el erizo corre furtivo por el prado,
tal vez alguien dijera: “Porque nadie dañara
a estas pobres criaturas veló, y poco ha logrado”

Si al oír que he partido, junto al umbral se quedan
contemplando los astros en el cielo de invierno,
¿pensarán los que ver mi rostro ya no puedan:
“Fue alguien que meditó sobre el misterio eterno?


Particularmente, solo puedo hablar de Tess de D`Urberville, lo que haré a grandes rasgos: Teresa Durbeyfield, es  enviada por sus padres a conocer a unos supuestos parientes ricos, ya que su apellido como le indicó un párroco correspondería a una deformación de D`Urberville y ellos, genealógicamente, pertenecerían a una familia de la nobleza de Inglaterra. Tess., llega finalmente a trabajar a la casa de sus parientes ricos, tras la muerte del caballo de su familia, el que les ayudaba a proporcionar su sustento. Con esto la protagonista marca su destino, pues la familia donde llega no son sus parientes, ellos habían comprado el apellido.



Alec D`Urberville, abusa de Tess bajo una espesa niebla, quien resignada y convencida que ella también tuvo parte en el hecho regresa a su casa. Luego que Dolor, su hijo producto de aquel abuso, muere Tess emprende un nuevo camino, su madre le indica que a nadie debe contar su pasado si desea encontrar la felicidad. Al tiempo, parece encontrarla con Ángel Clare, hijo de un párroco que se encuentra sobre las posibilidades de Tess y de manera sorprendente aparece en el principio de la historia, cuando aún la protagonista guardaba toda la inocencia, pureza y virtud requerida en aquel tiempo, cuando Tess confiesa su falta, una vez casados, él es incapaz de soportarlo y viaja solo a Brasil dejando a Tess en manos de su fatal destino. Cansada y tras la muerte de su padre, Tess se encuentra en la calle,  Alec le propone ayudarla y corregir su error ayudando a su familia; más tarde se vuelven amantes. Cuando Ángel regresa a buscar a su esposa se entera de lo que ha sucedido con ella y llega a buscarla, pero Tess le indica que ya no existen posibilidades para ella. Furiosa Tess enfrenta a Alec y lo asesina.

Ángel, siente que tras este suceso debe proteger a Tess; por lo que emprende un viaje para que a ella no se le juzgue, pero el destino sigue siendo cruel con Tess. Antes de ser hallada le pide a Ángel que se case con su hermana, que cuide de ella, que no permita que algo como lo que sucedió con ella se repita. Al final del libro, podemos ver a Ángel junto a Liza- Lu, presenciando el instante en que la bandera es alzada en señal de que la sentencia por asesinar a un hombre ha sido cumplida.

Ahora les dejo con algunos pasajes que me conmovieron, para así continuar con el estilo de Hardy:
La muerte del hijo de Tess
—Dolor, yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Luego roció al niño con el agua, y se hizo el silencio.
—¡Decid amén, niños!
Sumergió su mano en la jofaina y con profundo fervor trazó una cruz sobre el niño con el índice, pronunciando luego las frases sacramentales, relativas a la lucha contra el mundo, el demonio y la carne, y el deber de comportarse toda la vida como leal soldado. Luego continuó, como era debido, con el Padre Nuestro, secundada por los niños que repetían sus palabras, hasta que a lo último alzaban sus voces como el sacristán en el templo al decir «amén»…
La lucha del pobre Dolor contra el mundo, el demonio y la carne estaba decretado que había de ser poco brillante y duradera… En el azul de la mañana, aquel frágil soldado y siervo exhaló su último suspiro…
La calma que mostrara Tess desde el momento del bautizo siguió en ella después de la pérdida de la criaturita…, reflexionando que si la providencia no ratificaba aquel acto de aproximación, poco suponía para ella o para su hijo un cielo perdido por aquella irregularidad.
Así se fue de este mundo Dolor el No-deseado, aquel pobrecito intruso, aquel don bastardo de la desvergonzada naturaleza que no respeta para nada las leyes sociales, pobre criatura para la que el tiempo eterno había sido cosa de unos días y que ignoraba hubieran existido jamás esas cosas que se llaman años y siglos; que no había conocido más universo que el ámbito de su humilde morada, ni más clima que el tiempo de una semana, y para el cual la tierna infancia había sido toda la vida y el instinto de mamar la suma del conocimiento humano.”



Carta que Tess escribe luego de una conversación con Alec:
“¿Por qué me has tratado tan cruelmente, Ángel? No era acreedora de ello. Lo he pensado todo muy bien, y no podré nunca perdonarte. ¡Ya sabes de sobra que jamás te hice ningún mal adrede! ¿Por qué me lo has hecho tú a mí? ¡Eres cruel, sí, muy cruel! Procuraré olvidarte. ¡De ti no he recibido más que injusticia! T.”

Algo sobre la muerte:
—Esto despierta en mí muchos recuerdos —continuó Tess—. ¿No te acuerdas que antes de casarnos solías convertirme a tus ideas? Pero yo sabía muy bien lo que tú pensabas, y pensaba lo mismo que tú..., no por nada, sino porque lo pensabas tú. Y dime ahora, Ángel, ¿crees tú que nos reuniremos después de la muerte? Quiero que me lo digas.
Ángel le dio un beso para eludir toda respuesta.
—¡Ángel, me temo que eso quiere decir que no! —dijo ella ahogando un sollozo—. Yo ansiaba verte otra vez... allá arriba..., pero ¿ni siquiera nos hemos de volver a ver nosotros que nos queremos tanto?”

Dialogo que sostienen Ángel y Tess cuando ella es encontrada:
“… Pero pronto se hizo más intensa la luz, y sobre la dormida Tess resplandeció un destello que penetró por entre sus párpados, despertándola.
—¿Qué ocurre, Ángel? —exclamó incorporándose—. ¿Han venido por mí?
—Sí, amor mío —respondió él—. Ya están aquí.
—No podía ser de otro modo —contestó ella—. Ángel, después de todo, me alegro. Sí, estoy muy contenta... Esta felicidad no podía durar mucho..., ya ha durado demasiado... He gozado bastante; ya no quiero vivir más, no sea que vayas a despreciarme...
Se puso en pie, se sacudió el vestido y echó a andar, sin que ninguno de los hombres hubiera hecho el menor movimiento.
—¡Estoy lista! —les dijo ella con sereno acento.”

Nota: Los poemas que aparecen en esta entrada fueron traducidos y publicados por Lydia en la página http://www.davidzuker.com/wikilydia







6 comentarios:

Raquel Campos dijo...

Estupenda entrada, la verdad es que no conocía a este escritor y me ha gustado conocer su vida y su obra. Sus poemas son preciosos y el libro de Tess parece muy interesante.
Me lo apunto a ver si me lo puedo leer.
Un beso!!!!

Aglaia Callia dijo...

Me ha gustado mucho tu entrada, porque aunque conozco al autor de oídas, no he leído ni una sola de sus obras completas, y con lo que nos cuentas, me han dado muchas ganas de hacerlo.

Besos.

Carmen dijo...

Buenísima entrada! Jude el oscuro es una de sus novelas más oscuras pero, sin duda, una de las de mayor calidad junto con Tess la de los d'Uberville.
Kisses,

Jennieh dijo...

Querida Raquel:

De todas maneras te recomiendo Tess de d`Urberville, es muy interesante de leer.

Un beso.

Jennieh dijo...

Querida Aglaia:

Hazlo y verás que no te arrepentirás.

Un beso

Jennieh dijo...

Querida Carmen:

Gracias por la recomendación, cuando tenga posibilidades leeré Jade el oscuro.

Un beso